“Una seducción fallida”
Generalmente un film que propone buenos actores, motiva la curiosidad de
cualquier espectador. Sin embargo, esto no es garantía de éxito. Nunca lo fue,
y seguiremos cayendo en las redes del “marketing cinéfilo” que juega con
nuestra primera intuición. ¿Meet Joe
Black? no es la excepción a esta regla.
Esta película estrenada en 1998 bajo la dirección de Martín Brest, ya
desde su título y las primeras escenas, propone una estética que se jacta de
una gran seducción artística, con una fotografía deslumbrante y cuidadosamente
trabajada, que no son más que una ilusión para el espectador.
William
Parrish (Anthony Hopkins) es un poderoso y millonario empresario que un día
recibe una inesperada visita en su casa: la muerte personificada en Brad Pitt
viene a buscarlo, anunciándole el poco
tiempo que le queda en vida. Ante
semejante noticia, Parrish queda atónito y no es para menos. El argumento se
complejiza cuando descubre que la mismisima muerte, encarnada en un hombre
elegante y seductor, se enamora de su hija (Claire Forlani). Hasta ese momento,
estamos ante un relato intrigante, ingenioso, y se puede decir, original. Sin
embargo, el devenir del film muestra que esta primera intuición que se bosqueja
no se cumple por varios motivos. El tratamiento
narrativo es lento, e innecesariamente
largo, con nada menos que tres horas de duración. Lo que parecía ser una propuesta distinta, en
relación a la noticia que recibe el protagonista, se convierte en un suceso
casi secundario, opacado por el romance entre Brad Pitt y la hija del
protagonista, que, a propósito, se trata de la construcción de un romance de la
insinuación “a primera vista”, es decir lastimosamente perfecto e inverosímil, que empalaga más que despertar
un matiz de interés.
No obstante,
la promesa de las buenas actuaciones es real. Si hay algo digno de rescatar es
la performance de un Hopkins tan lucido y brillante como siempre. Al igual que
Brad Pitt, son actuaciones logradas. Asimismo, el gran despliegue de pomposidad, lujo y vanidades
que juegan como suerte de contraste frente a la visita que recibe el
protagonista del film y su accionar pero que, de todas formas, no se logra
tratar acabadamente.
¿Meet Joe Black? es un film
sugestivo pero desaprovechado, por el tinte solemne que adquiere, lo que sumado
a su intención pretenciosa, dejan al espectador con un sabor exiguo, y terminan
opacando lo que puede llegar a ser una temática más que interesante para
abordar: qué hacer si la muerte se nos presenta revelándonos un tiempo limitado
en la tierra.
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