La saga del transportador es una
muestra clara de que en Europa también se pueden hacer buenas pochocleras, y la
tercer entrega es para mi sin dudas la frutilla del postre.
Filmada íntegramente en Europa y
a la manera si se quiere menos hollywoodense, ya que se emplean muy pocos
agregados digitales, esta entrega ofrece todo
lo que un amante de las pochocleras va a buscar, tiros, peleas,
persecuciones a alta velocidad, autos que explotan al caer y mucha adrenalina.
Y todo esto se logra inclusive con un presupuesto de 30 millones de Euros
contra los 145 de la última misión imposible por ejemplo.
Nuevamente Frank Martin va a tener
que oficiar de delivery profesional pero a esta altura ya es tan groso que él
no va a buscar a los malos para hacer justicia, sino que los malos lo vienen a
buscar a la casa para que los cague a palos, y obvio que lo logran. Nuevamente
con un estilo digno del aplauso las peleas se dan de un modo fantástico pero
con un estilo marcado, y es que Frank con su impecable traje les da murra hasta
cuidando su ropa que inclusive en un momento hasta la usa de arma pero claro
que después de eso va al baúl de su Audi y saca otro impecable traje. La
historia es bastante conocida pero se trata de disfrutar como se lleva a
delante entre maniobras imposibles con el auto, música bien acorde a las
situaciones y diálogos geniales de tipo
groso como los que tiene con su amigo inspector o como las advertencias antes de ajusticiar a 7 monos sin transpirar. Frank
es tan groso que hasta maneja una BMX como un profesional y con solo pelear en
cuero ya conquista a la minita de turno. Al que diga que es imposible que pase
con un auto en dos ruedas entre dos camiones
y si pero eso es justamente lo que un amante de este genero viene a
buscar y en esta oportunidad lo encuentra con creces.

No hay comentarios:
Publicar un comentario