lunes, 4 de noviembre de 2013

Crítica en contra: Metegol, por Luis Palacio.


Metegol ¿Ni pies ni cabeza?

La más reciente obra de Juan José Campanella no convence. Nos deja una colección de momentos de gran espectacularidad visual que ni quitan ni  aportan a la historia. Aunque tiene ritmo, el guión es flojo desde el principio.  

Veinte millones de dólares costó esta película animada en tercera dimensión que desde hace varios años tuvo a todo el mundo con las expectativas al cien. Si a esto le sumamos que a la cabeza del proyecto estuvo el oscarizado Juán José Campanella, las quinielas no podían hacer otra cosa que apostar a una gran historia  apoyada por una taquilla de juegos pirotécnicos.  

Como era de esperarse no hubo un rincón en Buenos Aires exento  de la feroz campaña publicitaria del film, a tal punto que antes del estreno todos amábamos a Amadeo y a sus figuras de Metegol que cobran vida para ayudarlo a rescatar al pueblo de las manos de un villano que ha sido proclamado el mejor jugador de fútbol del mundo.

La apuesta por la taquilla fue acertada: 700.000 tickets en los primeros siete días, pero la historia tiene más de un agujero negro.

La cinta, de animación y dirección impecables, cuida milimétricamente del  sonido  y fotografía, entre otros aspectos. Cuenta con secuencias de acción  y persecución de gran espectacularidad visual como la del parque de diversiones   y flaquea en otros tantos como la música estridente/omnipresente  que retumba   en todo momento.

Pero la gran falla reside en la semilla de la historia escrita por el propio Campanella y Eduardo Sacheri. No le apuestan a nada ni  a nadie:  Ni a Amadeo, que alcanza su meta inverosímilmente ganando un partido de fútbol sin tener ni la más remota aptitud o posibilidad real de lograrlo; ni a las  chistosas figuras de metegol que no cumplen otra función que la de darle el nombre y publicidad al film (porque en realidad no hacen nada y cuando finalmente pueden demostrar su utilidad en el partido final son relegados por otros personajes del pueblo  que a penas habían aparecido un par de veces y que terminan llevándose todo el protagonismo); ni al Pueblo, que no logra tener la simpatía suficiente para preocuparnos por su destrucción.

Sin embargo Metegol entretiene. No es aburrida y  en parte se le agradece la hora y pico sentados en la butaca del cine.  Después de verla es posible pensar que  es una buena película. Pero ¡Ojo!..  puede tratarse del espejismo creado por valores  como “amistad” y “lealtad” que transmite la historia, los  que por un momento intentan convencernos.




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